Se inició en el oficio de escultor en el taller de su padre, Nicolás Prados Benítez. Estudió en Granada, Almería y finalmente en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, donde obtiene el título de profesor de dibujo. Viajó a Italia y París para ampliar su formación, volviendo a Granada para ejercer como profesor en la Escuela de Artes y Oficios y posteriormente en el Centro de Formación Profesional Virgen de las Nieves, donde permaneció hasta su jubilación en 1973.
Destacado imaginero religioso, consideraba su mejor obra la talla de la Virgen de las Angustias de Úbeda. Llegó a declarar que reprodujo en el cuerpo de Cristo la expresión de los ataques de epilepsia que él mismo sufría.
Su obra civil fue también importante, con diseños en los que demostró su modernidad. Destaca el monumento «a la juventud profesional» en el Centro Virgen de las Nieves del que fue profesor, o la estatua colosal que corona la fachada del Teatro Isabel la Católica. Es también autor de los murales del embalse de los Bermejales, y de interesantes diseños de cartelería (Verbena de la Prensa de 1935).